En estos días me han estado viniendo a la mente dos personalidades artísticas que vieron la luz en suelo nacional y a quienes con el tiempo la Tiquicia les quedó más pequeña de lo que realmente es y emprendieron el exilio para siempre en busca de ambientes más favorables y menos hostiles para con sus aspiraciones: La escritora rebelde Yolanda Oreamuno y el artista plástico Paco Zúñiga.
Viendo paralelismos entre los acontecimientos en sus épocas y la realidad actual, llega uno a la conclusión de que Costa Rica es como una larga obra de teatro, donde en cada acto se cambian periódicamente los actores y parte del decorado, pero por nada del mundo se cambia el guión.
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