Por Escrito

Porque no se me ocurrió un título mejor.

Rejuntado (I)

En los días que salgo del trabajo y tomo el breve trecho para llegar al gimnasio, casi siempre me topo con las filas de obreros que vuelven de su jornada construyendo al frente el San José versión Disneylandia, a quienes una vez terminado se les negará la entrada por su condición socioeconómica. Ironías de la vida.

Por culpa –quizás– del calentamiento global y de que donde otrora hubo cafetales alrededor hoy hay proyectos de “interés social” y zonas francas repletas de call centers que compiten en hacinamiento y fealdad estética, mi casa se convierte en un horno de convección con el inclemente sol del mediodía. En algunas paredes pareciera ser posible cocinar un desayuno completo. El ventilador perpetuamente encendido –aún en las noches– ha sido parte de mi vida desde hace mucho tiempo. El caso es que tantas veces va el cántaro a la fuente que termina por romperse, y hastiado de la situación y del eterno sauna diurno le largué un sonoro fuck you a los ambientalistas hippies y voy a instalar –por fin– un aire acondicionado en toda regla. Si el planeta va a irse al carajo, que al menos estemos frescos como lechugas cuando suceda. De todos modos, ya con esto me garantizo mi boleto en primera clase al infierno, según la iglesia católica.

Gracias a la aventura selvática de hace un rato, mi pie izquierdo ha comenzado a quedarse sin uñas. Por dicha es un asunto temporal –maravilloso que es el cuerpo– y la verdad que no soy nuevo en estas experiencias; ya en los tiempos del colegio me cerraron la puerta de mi casa con el dedo anular derecho prensado con similares consecuencias. Me pregunto si ahora que vamos a tener opciones de seguros para tirar hacia arriba habrán opciones para asegurar extremidades corporales, porque a este paso ya me veo firmando un contrato.

 

Comentarios

Alguien dijo:

  • Solentiname a las 8:41 pm del 4 de May, 2008

    Yo me pregunto más o menos lo mismo cuando veo las filas de gente salir de Multiplaza a las 5. La mayoría muchachas que les toca atender gente impertinente todo el día, Ojalá que ellas no se confundan creyendo que eso es el cielo…