En tiempos muy pretéritos y de vacas gordas, la empleada de casa planchaba la ropa con Yuri y Pimpinela de fondo.
En tiempos presentes y de servicio doméstico incosteable, ahora me toca a mí planchar la ropa con Diana Krall y Joni Mitchell en el iPhone, audífonos en ristre.
Prueba de que los cambios tecnológicos y sociales pueden ser más bien engañosos en cuanto al “progreso” que prometen.
3 de August, 2008
¿Tenés algo que decir?
¿Te animás a ser la primer persona en opinar? la mesa está servida.