Tracatechíngulis.

Oct 15 2008 Published by under Aventuras, Comics, Personales

Tango, asado, mate, fútbol, gauchos y la belleza de sus mujeres; todas ellas, cosas que definen muy bien a Argentina y a su cultura popular. Cosas igualmente experimentadas al máximo en mi reciente viaje de vacaciones a ese país. Pero esta vez me interesa concentrarme en una de las mejores experiencias en lo que al “artista” que llevo dentro e intento redescubrir últimamente concierne, ocurrida de forma prácticamente improvisada y por pura casualidad un frío y lluvioso miércoles en la ciudad de Buenos Aires.

Hace cosa de siete u ocho años en un período muy particular de mi vida estaba trabajando para don Carlos Figueroa, un profílico creador de material infantil a nivel nacional cuyas creaciones influyeron de manera decisiva en generaciones como la mía. Fue en ese tiempo también que comencé, por medio de revistas viejas en poder de don Carlos y de un amigo porteño llamado Germán, a descubrir la obra de otro gran creador y, en definitiva, el símil del primero en la Argentina: Don Manuel García Ferré, un español que llegó en la década de los cuarentas del siglo pasado al país de la Plata a trabajar como dibujante comercial y quien, con el tiempo, formaría un emporio mediático que produjo una cantidad invaluable de revistas, programas de televisión y largometrajes animados, con niveles de calidad y producción únicamente comparables a los de Walt Disney en su época.

Yo, que siempre he tenido afinidad por este tipo de cosas y admiración por esta clase de personas, averigué cuanto pude de este singular creador en Internet, en buena parte gracias al mismo Germán, quien además me pasó algún material gráfico desde Argentina. Pasaron los años sin prisa pero sin pausa, y cuando por fin —después de varios intentos fallidos— se me presentó la oportunidad de pasar unas semanas de vacaciones y un pasaje cómodo de avión a Buenos Aires, no lo pensé dos veces.

El caso es que Germán y yo nos encontramos por fin en la capital del tango y, entre otras cosas en plan de city tour, me propuso visitar el sitio de las actuales oficinas de García Ferré —quien a sus 79 años sigue increíblemente activo en su trabajo—, un décimo piso en el edificio 1386 de la famosa avenida Corrientes, con tal de conocer y decir “aquí estuvimos”. Nada muy pretencioso, especialmente al toparnos con una oficina de puertas cerradas y aparentemente desierta. Entonces se nos ocurrió grabar algo como para no haber hecho el viaje en vano. Y en eso… el video lo dice mucho mejor que mil palabras.

No creo que pueda decir acá mucho más de lo que el video, ya por sí solo, muestra. Sólo quiero agregar que el respeto y admiración que tengo hacia este verdadero Quijote de la animación y la historieta en Suramérica que se atrevió a hacer escuela donde muchos probablemente decían que no era posible se incrementó en un ciento por ciento. Hubiera deseado poder discutir tantas cosas con él allá, pero creo que pedirle más a mi suerte hubiera sido demasiado. Junto a otros fanáticos y amigos de la Argentina, compartimos el interés de que sus creaciones —cuya producción fue golpeada duramente por la crisis económica del 2001— no decaigan en el olvido o en mero artefacto de nostalgia, pues si algo hace falta en la generación actual de futuros ciudadanos de nuestros países es esa combinación de entretenimiento sano, pícaro y divertido con enseñanzas útiles para el resto de la vida. Como el del mundo de los personajes de García Ferré.

3 responses so far

  • Claudio Castro says:

    Impresionante, admirable y como bien decis, le sobra lo que a muchos creativos les falta : la combinacion perfecta de “entretenimiento sano, picaro y divertido, con enseñanzas utiles para el resto de la vida.”

    Gracias Don Manuel !

    Muy bueno Beto tu blog !

  • Me resultó gratificante y de gran estimulo la lectura de su blog, igual que la conversación teléfonica que sostuvimos esta noche.
    Su encuentro con don Manuel es para atesorarlo.
    Aprecio y agradezco el concepto que tiene del trabajo al que he dedicado mi vida. Me siento honrado, inmerecidamente, por poner mi nombre al lado del de don Manuel.
    Le doy mi felicitación y apoyo moral por su decisión de retomar el desarrollo de su talento artístico y liberar el potencial de su creatividad. ¡Adelante!

  • [...] Beto es un pionero en serio… que encima se encuentra a una leyenda en serio [...]

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