Mucho me hubiera gustado quedarme en la etapa de los dibujos animados y la falta de responsabilidad. No pude detener el reloj y sin embargo, Costa Rica ha apostado décadas a cumplir tal finalidad.
Pedro Oller, poniendo el dedo en la llaga de un país que inútilmente ha pasado décadas pretendiendo no querer crecer. Como el niño de la famosa novela.