El vecino que dispara su cumbia vomitiva a nivel ensordecedor sobre todos los demás que tenemos la desgracia de estar en su rango de acción. Noticias de mareros queriendo, ya por fin, establecer franquicias en nuestro vergel de aromas y flores. A lo lejos, el eco de subnormales pegados al claxon de sus trailers y neuróticas sirenas que procuran llenar el horror vacui sónico que tanto nos aterra.
Sobredosis de subdesarrollo.
De eso he tenido una dosis fuerte esta semana. agh. Compré tapones para los oídos :(
Por dicha hoy amaneció completamente distinto. Claro, aún son las 6 de la mañana.