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100 años de Walt Kelly

Aug 25 2013 Published by under 2013, Comics

Elenco de la tira cómica Pogo

 

Hoy se cumplen cien años del natalicio de Walter Crawford Kelly, uno de mis principales referentes en el arte de hacer cómics, si no es que el principal. En vista que nadie fuera de los círculos de fans y para variar todos angloparlantes (of course) parecieran haberse percatado de esto, sirva este post como un sencillo homenaje e introducción a un grande de la tinta y el pincel. No voy a pretender emular la excelentísima nota que existe (¡en español!) en la Wikipedia, pero sí aportar un poco de contexto personal.

Originario de Philadelphia, el inicio de Kelly como artista gráfico se remonta a un “extra”  en su oficio como reportero para el Bridgeport Post de Connecticut. Por cinco dólares extra a la semana dibujó una tira cómica basada en el empresario circense y oriundo de Bridgeport P.T. Barnum. En los años de la Gran Depresión, dejó la costa este de los EE.UU para afincarse en California, donde se estableció en la nómina de artistas de los estudios Disney en 1936. Por seis años ejerció varios roles en las películas que el estudio produjo durante ese período, hasta que en 1942 una huelga general en Disney lo hizo marcharse de vuelta a Nueva York, y a los libros de historietas.

Walt KellyDurante la década de 1940 en plena Guerra Mundial, Kelly ilustró múltiples libros de cuentos e historietas, incluyendo una serie basada en los famosos cortos comédicos de MGM La Pandilla. Paralelo a esto, fue trabajando en una serie de historietas y personajes que más tarde se convertirían en su aporte más famoso: la tira Pogo. Ambientada en un pantano del sureste norteamericano llamado Okefenokee (que realmente existe), a través de los personajes de Pogo la zarigüeya, Albert el cocodrilo, el búho Howland, la tortuga Churchy y otros, Walt utilizó dicha tira para tratar un repertorio innumerable de temas, destacando de forma particular la crítica y sátira política, algo que a primera vista podría ser imposible de concebir en una tira aparentemente infantil. Kelly era un liberal confeso y utilizó su plataforma de humor para verter sus opiniones y críticas de manera muy singular.

PogoPor esta razón, Pogo tuvo un éxito y aceptación indiscutibles en los círculos universitarios de la época, donde incluso llegó a gestarse en 1952 una pseudo-campaña política llamada “Pogo for President”, proponiendo al personaje ficticio como una alternativa real de candidato presidencial. (Ya que estamos, en Costa Rica deberíamos considerar hace rato algo así). No hace falta decir que en tiempos plenos de la Guerra Fría y la cacería de brujas que el Gobierno estadounidense o el FBI hacían en busca de “comunistas”, “liberales”, o bichos parecidos, Kelly estuvo bajo el escrutinio constante de las autoridades, llegando incluso a ser sospechoso de enviar mensajes cifrados en el muy particular (e intraduc

ible) dialecto pseudo-sureño que escribía en la tira.

Maestro de un trazo a pincel decidido, rico en expresividad, texturas y realmente único, Walt Kelly continuó publicando Pogo en periódicos, compilados y libros temáticos, incluyendo una película con el legendario animador Chuck Jones que nunca fue del agrado de Kelly por diferencias creativas, hasta su muerte el 18 de octubre de 1973 debido a complicaciones por diabetes.

* * *

Mi introducción personal a Walt Kelly fue a través de Jeff Smith. Este historietista de Ohio, autor de las series Bone y RASL,  siempre ha confesado una admiración personal y una influencia innegable por el creador de Pogo, y ante este hecho comencé a indagar sobre el susodicho artista. Con el tiempo gané una subasta de varios libros compilados de Kelly —muchos de primera edición, de los años cincuentas— en eBay. Conclusión: Smith es un excelente dibujante e historietista, pero aún no en la misma categoría de “excelente” que Walt Kelly. De hecho él mismo lo ha manifestado: “Siempre que creo que tengo dominado esto de dibujar, saco de entre mis libros uno de Pogo y veo qué tan mejor puedo llegar a ser”.

Jeff Smith

Jeff Smith y el autor de este post, en el 2011.

Tira de Pogo

Ejemplo de tira dominical de Pogo, 1971 (click para versión ampliada)

 

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Brad el hamster

Jul 30 2009 Published by under Comics, Ocurrencias, opinion

La verdad no entiendo ni simpatizo con esa obsesión hollywoodense de buscar a megafamosos para darle voz a personajes de películas animadas.

O sea, si nos ofrecen una película con — digamos — hamsters, y ponen a alguien como Brad Pitt a hacer la voz de éste, ¿cuál es la idea? ¿De que yo me imagine al intérprete de Fight Club reducido a una bolita virtual de pelos en pantalla? ¿Que la voz del famoso en cuestión de algún modo legitima y justifica su existencia y razón de ser?

¿A cuántos de ustedes realmente les importa quién haga las voces?

Ya lo decía el insigne García Ferré:

Por ejemplo, vi una película de hormigas con la voz de Woody Allen. Cuando hablaba ese personaje no podía ver a la hormiga, se me aparecía Woody Allen. Ahora lo usan como atracción de taquilla, pero es un error. Cada personaje debe tener, como cada persona, una voz que no recuerde a otra cosa.

A mí en una película que me den trama, pathos y una buena historia. Sale mejor y mucho más barato que ponerle voces de oro a un muñequito.

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Tracatechíngulis.

Oct 15 2008 Published by under Aventuras, Comics, Personales

Tango, asado, mate, fútbol, gauchos y la belleza de sus mujeres; todas ellas, cosas que definen muy bien a Argentina y a su cultura popular. Cosas igualmente experimentadas al máximo en mi reciente viaje de vacaciones a ese país. Pero esta vez me interesa concentrarme en una de las mejores experiencias en lo que al “artista” que llevo dentro e intento redescubrir últimamente concierne, ocurrida de forma prácticamente improvisada y por pura casualidad un frío y lluvioso miércoles en la ciudad de Buenos Aires.

Hace cosa de siete u ocho años en un período muy particular de mi vida estaba trabajando para don Carlos Figueroa, un profílico creador de material infantil a nivel nacional cuyas creaciones influyeron de manera decisiva en generaciones como la mía. Fue en ese tiempo también que comencé, por medio de revistas viejas en poder de don Carlos y de un amigo porteño llamado Germán, a descubrir la obra de otro gran creador y, en definitiva, el símil del primero en la Argentina: Don Manuel García Ferré, un español que llegó en la década de los cuarentas del siglo pasado al país de la Plata a trabajar como dibujante comercial y quien, con el tiempo, formaría un emporio mediático que produjo una cantidad invaluable de revistas, programas de televisión y largometrajes animados, con niveles de calidad y producción únicamente comparables a los de Walt Disney en su época.

Yo, que siempre he tenido afinidad por este tipo de cosas y admiración por esta clase de personas, averigué cuanto pude de este singular creador en Internet, en buena parte gracias al mismo Germán, quien además me pasó algún material gráfico desde Argentina. Pasaron los años sin prisa pero sin pausa, y cuando por fin —después de varios intentos fallidos— se me presentó la oportunidad de pasar unas semanas de vacaciones y un pasaje cómodo de avión a Buenos Aires, no lo pensé dos veces.

El caso es que Germán y yo nos encontramos por fin en la capital del tango y, entre otras cosas en plan de city tour, me propuso visitar el sitio de las actuales oficinas de García Ferré —quien a sus 79 años sigue increíblemente activo en su trabajo—, un décimo piso en el edificio 1386 de la famosa avenida Corrientes, con tal de conocer y decir “aquí estuvimos”. Nada muy pretencioso, especialmente al toparnos con una oficina de puertas cerradas y aparentemente desierta. Entonces se nos ocurrió grabar algo como para no haber hecho el viaje en vano. Y en eso… el video lo dice mucho mejor que mil palabras.

No creo que pueda decir acá mucho más de lo que el video, ya por sí solo, muestra. Sólo quiero agregar que el respeto y admiración que tengo hacia este verdadero Quijote de la animación y la historieta en Suramérica que se atrevió a hacer escuela donde muchos probablemente decían que no era posible se incrementó en un ciento por ciento. Hubiera deseado poder discutir tantas cosas con él allá, pero creo que pedirle más a mi suerte hubiera sido demasiado. Junto a otros fanáticos y amigos de la Argentina, compartimos el interés de que sus creaciones —cuya producción fue golpeada duramente por la crisis económica del 2001— no decaigan en el olvido o en mero artefacto de nostalgia, pues si algo hace falta en la generación actual de futuros ciudadanos de nuestros países es esa combinación de entretenimiento sano, pícaro y divertido con enseñanzas útiles para el resto de la vida. Como el del mundo de los personajes de García Ferré.

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